Tres elementos de la Pascua—Parte 3

Hierbas amargas

A la gente no le gusta sufrir porque en el fondo sabe que de alguna manera está mal sufrir, y tienen razón. En un mundo perfecto, todos sabemos que no habría sufrimiento en absoluto; el cielo mismo es la prueba de ello. Sin embargo, hasta que lleguemos al cielo, el sufrimiento es una parte inevitable de la vida; Dicho esto, no tiene por qué definir la propia vida, y mucho menos consumirla con un sufrimiento sin fin.

El sufrimiento de la comunión

Hay dos tipos de sufrimiento. Es el resultado de nuestro pecado o el pecado de otros. La cruz nos enseña cómo superarlos a ambos. Las claves para comprender y apropiarnos de la victoria de la cruz en nuestra propia vida se nos da en la Cena de Pascua/Comunión, que Jesús y los discípulos comieron momentos antes de que Jesús fuera a la cruz. Hablando de la Pascua y la cena de Comunión, Jesús dijo ~ “Cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles. Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!” (Lucas 22.14,15). El discípulo erudito conoce demasiado bien su “COMUNIÓN” personal en los sufrimientos de la cruz. Esto es lo que significa la palabra “comunión”. Participamos en la cruz de Cristo. ~ “A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte” (Filipenses 3.10).

El fin del sufrimiento

Aunque Jesús vivió una vida perfecta sin pecado, todavía tuvo que sufrir por los pecados de los demás; no obstante, tres días después de la cruz todo sufrimiento terminó. Cristo no volvería a sufrir nunca más. El cristiano entra en el poder de la resurrección de Jesús al comprender y aplicar correctamente los principios espirituales contenidos en la Pascua/Comunión. ~ “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva” (Romanos 6.4). El tercer elemento de la Pascua, las hierbas amargas, enseña cómo seguir los pasos de Jesús y superar el sufrimiento en nuestras propias vidas. ~ “Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán” (Éxodo 12.8).

El tercer elemento

Nuevamente, vemos los tres elementos de la cena de Pascua, que son cordero asado, pan sin levadura y hierbas amargas. Las hierbas amargas, último elemento, simbolizan el sufrimiento, el sufrimiento de la cruz y la vida cristiana, que llega a su fin mientras caminamos en el poder de la resurrección de Cristo. Según la Enciclopedia de la Comida Judía, las hierbas amargas en el Seder (cena) de Pascua ortodoxo son los chiles. (Como es evidente, la Pascua es muy similar al plato nacional mexicano, el taco, que también se come con tortillas, que es pan sin levadura). De manera similar a Jesús, que venció la muerte por la muerte, como Jesús nuevamente el creyente vence sufrimiento a través del sufrimiento mismo. La Biblia nos enseña que hay dos tipos de sufrimiento. Existe el sufrimiento derivado de los propios pecados y el sufrimiento causado por los pecados de los demás. ~ “Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios” (1Pedro 2.20).

Sufrimiento del pecado personal

Así como Jesús venció los dos tipos de sufrimiento por Su nacimiento y por Su muerte; así también, los que siguen sus pasos. Mediante el sufrimiento del nuevo nacimiento, el cristiano supera sus propios pecados de la carne, y mediante el sufrimiento de la cruz, el creyente supera el sufrimiento causado por los pecados de los demás. Como ha enseñado el Maestro, todos los hijos de Dios nacen del Espíritu, siguiendo a Jesús, que fue concebido1 por la virgen María del Espíritu Santo. ~ “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3.3).

Sufrimiento de los pecados ajenos

El Nuevo Testamento enseña que el hijo de Dios es “EN2 CRISTO”, y esto es lo que el creyente ve en la cruz de Cristo. Se ve a sí mismo “en Cristo” en la cruz; crucificado con Él, sepultado con Él y resucitado con Él, victorioso para no volver a sufrir nunca más a causa del pecado. ~ “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección” (Romanos 6.4,5). Todo el significado de la Semana Santa se le da al cristiano a través de la Cena de la Comunión, para que pueda comprender la resurrección y recibir la victoria de la cruz participando en ella. A través de la comida de comunión; el Cordero de Dios, los panes sin levadura y el sufrimiento de las hierbas amargas se hacen carne en nuestro cuerpo físico cuando los comemos. Se nos presentan en forma de comida, por lo que se entiende que así como la comida se nos hace vida, la victoria de la resurrección del Cordero de Dios se hace realidad en nuestras vidas al participar de los tres elementos de la Pascua.

Efesios 2:6

Y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,

Notas

  1. Lucas 1.35
  2. 2 Corintios 5.17

© L. Jonathan Blais 2021 Todos los derechos reservados. Escritura tomada de la La Santa Biblia Reina Valera© 1960. Usado con permiso.

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