Los días de Noé

El hecho de que la mayoría de los cristianos no puedan discernir las señales de Noé que caracterizarían a la última generación, prueba que de hecho estamos presenciando lo que perdura a nuestro alrededor ahora. Jesús dio dos señales específicas. Dijo que los últimos días serían identificados por una clase de personas que pensaban que ‘comer y casarse’ no solo eran buenos, sino que en realidad estaban realizando un servicio piadoso a Dios al entregarse a estas actividades, ¿les suena familiar? … Al final del mundo habría un pueblo como los que Dios destruyó por completo con el gran diluvio. ~ “Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24.38,39). Si hay algo que Dios no tolerará es la profanación de sus santas instituciones. Como en los días de Noé, ahora se ha convertido en un lugar común, incluso entre aquellos que se consideran de los más devotos, contaminarse en estas dos actividades específicas. Durante los últimos 1900 años, los cristianos han comprendido fácilmente el mal de ‘comer y casarse,’ pero hoy se ha convertido en un completo enigma.

Jesús vino a salvar a los perdidos

Echemos un vistazo más de cerca a lo que dice la Biblia sobre la primera señal que mencionó Jesús. Jesús dijo, ~ “Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: Demonio tiene. Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Pero la sabiduría es justificada por sus hijos” (Mateo 11.18,19). De hecho, Jesús no tenía amigos que fueran recaudadores de impuestos o pecadores. Esto es solo de lo que lo acusaron. Algunos dirán que el discípulo “Mateo” era un recaudador de impuestos. Sin embargo, las Escrituras dicen que lo primero que Jesús le dijo1 a Mateo fue que dejara de cobrar impuestos si quería seguir Sus pasos. Ahora, veamos lo que significan estos dos versículos. Jesús dijo: “… vino Juan que no comía ni bebía” (Mateo 11.18). Aquí tenemos la primera pista. ¿Cómo podría alguien vivir sin comer y sin beber? Por supuesto, el significado es que Juan el Bautista no ‘comió y bebió CON los pecadores.’ El siguiente versículo confirma esto cuando dice que Jesús estaba comiendo y bebiendo con los publicanos y los pecadores. Al igual que en los días de Noé, esta misma mentira se propaga y se actúa en la actualidad. Jesús no tenía amigos que fueran pecadores practicantes. Sin embargo, tenía un profundo amor por toda la humanidad y buscó activamente salvarlos de los peligros de la maldad. Jesús fue accesible a todos y a todos sin prejuicios. Dijo ~ “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19.10).

La Generación Noé

Si uno es honesto acerca de lo que Jesús dijo acerca de comer y beber con los pecadores, los siguientes versículos no se omitirán. ~ “Pero si aquel siervo… comenzare…comer y a beber con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 24.48-50). No se trata de obediencia religiosa; se trata de inmadurez espiritual y debilidad moral. Dios no quiere que los cristianos se separen de los incrédulos. Dios quiere que sus hijos estén tan encendidos con el amor del Espíritu Santo que, como Jesús, los pecadores se acerquen a ellos para aprender y participar del amor de Jesús. Por el contrario, la generación de Noé es exactamente lo contrario. La generación de Noé se apiña en la mesa de los hijos del diablo para entregarse a la lujuria de todo tipo de maldad y depravación del fin de los tiempos. ~ “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4.4). Esta generación actual de ‘miembros de la iglesia’ está tan enamorada de la decadencia y degradación de todo lo que es malvado y pervertido, que nunca parece haber suficiente. Ok, pero ¿qué pasa con la familia? Seguramente Dios ama a la familia y nunca diría2 ni haría nada en contra de ella. — Dios ciertamente ama a la familia; no obstante, odia la profanación de ella. Dios le ha dado la familia a la raza humana para que la enseñe acerca de Jesús y la iglesia; sin embargo, la generación actual ha adulterado a la familia hasta el punto de que hace exactamente lo contrario de lo que Dios quiso que hiciera. En lugar de enseñar acerca de Dios, la mayoría de las familias son tan crédulas y están tan alejadas de Dios que al enemigo se le ha permitido convertirlas en uno de los tropiezos más efectivos de su arsenal.

Un monumento titánico

A pesar de las ominosas nubes que se acumulaban, había una familia en los días de Noé que entendía el plan de Dios para salvarlos del enjambre de malvados que los rodeaba. La ardiente convicción del Espíritu Santo en su interior los impulsaba día a día a construir un impresionante monumento de fe, un arca mediante la cual serían salvados milagrosamente de la inundación presagiosa que Dios había profetizado. Esta familia recta elegida, separada y llamada por Dios difundió un faro luminoso de luz en medio de esa multitud infernal y desenfrenada. Nadie necesitaba indicaciones para encontrar el hogar de Noah. Había una señal enorme que se elevaba hacia los cielos y señalaba el camino hacia el hogar de esta piadosa familia de Dios. Era el objeto de su confianza en Dios, un arca, un monumento titánico a su fe que se podía ver a kilómetros de distancia, mediante el cual no solo se salvarían a sí mismos, sino también al mundo.

Hebreos 11.7

Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe.

© L. Jonathan Blais 2021 Todos los derechos reservados. Escritura tomada de la La Santa Biblia Reina Valera© 1960. Usado con permiso.

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