La Biblia enseña que todo pecado tiene su origen en una raíz y que intentar dejar de cometer un pecado en particular es inútil sin antes abordar esta fuente de la que surge todo mal, que es el único pecado real que puede enviar un alma a la condenación eterna. En el Huerto del Edén, el espíritu de Adán se oscureció con la naturaleza pecaminosa de la serpiente cuando cometió el primer y principal pecado al participar del fruto espiritual prohibido. El fruto del árbol prohibido no era una manzana como se describe típicamente en el folclore y los cuentos infantiles para dormir. El fruto terrible prohibido por Dios fue nada menos que el fruto de la naturaleza pecaminosa. La naturaleza pecaminosa…

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