El Árbol de la Vida

En lugar de elegir el árbol de la vida, la serpiente engañó a Adán y Eva para que comieran del árbol del conocimiento del bien y del mal. Todo el caos que se ha derramado sobre la raza humana desde entonces fue el resultado de esa fatídica decisión. ~ “Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2.16,17). El hecho increíble es que la mayoría de los cristianos de hoy continúan comiendo del fruto prohibido del árbol del bien y del mal en lugar del árbol de la vida. Continuamente piensan, actúan y viven sus vidas de acuerdo con el conocimiento del árbol del bien y el mal en lugar de comer del árbol del Espíritu de la vida. Estos hijos de Dios desconcertados y asediados todavía no han escuchado las palabras que Dios habló en el segundo capítulo de la Biblia. No han entendido el simple hecho de que las BUENAS obras conducen a uno al infierno tan rápido como las malas obras. ~ “Mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2.17).

El propósito de las buenas obras

La vida cristiana no se trata de “hacer el bien”, la vida cristiana se trata de “ser” bueno.  Se trata de vivir la vida guiada por el Espíritu.  Hay una enorme diferencia entre “no ser bueno” y “ser” bueno. El propósito completo de las buenas obras en la Biblia es demostrar claramente que nadie puede ser bueno por sus obras. Las buenas obras nunca fueron diseñadas por Dios para hacer bueno a nadie. El Nuevo Testamento dice claramente que cuanto más uno sigue las buenas obras, más pecado comete. ~ “…pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento [obras buenas] el pecado llegase a ser SOBREMANERA PECAMINOSO” (Romanos 7.13). El Espíritu dice expresamente que el propósito de las buenas obras (mandamientos) es hacer a uno ~ “… sumamente pecaminoso”. ¿Por qué? Para que ese hombre entienda que no puede salvarse a sí mismo. Necesita un Salvador. Necesita ser transformado, nacido de nuevo, a través de Jesucristo. El propósito de las leyes y mandamientos para hacer buenas obras en la Biblia es específicamente mostrarle al hombre que no puede ser bueno… debe renacer por el Espíritu de Dios. ~ “No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo” (Gálatas 2.21).

Cristo es el árbol de la vida eterna

Es por eso que vemos a tantas personas que se llaman a sí mismas cristianas cometiendo pecados horribles. Van a la iglesia los domingos y se les enseña a comer del fruto del árbol de las buenas y malas obras en lugar de que se les enseñe a comer del fruto del árbol de la vida espiritual. Cada domingo reciben más y más instrucciones sobre cómo hacer buenas obras, que solo producen en ellos más y más pecado y muerte espiritual. El único propósito de la ley de las buenas obras en la Biblia es llevarnos a Cristo, enseñarnos que debemos tomar nuestra cruz y morir al árbol del conocimiento de las buenas obras, para que podamos nacer de nuevo del árbol de vida por el Espíritu.~ “De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe…sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado” (Gálatas 3.24,2.16).

Echa a la serpiente de tu jardín

Los profetas del Antiguo Testamento llaman a Jesús ‘un1 árbol.’ Solo Jesús les da a todos los que vienen a Él acceso nuevamente al árbol de la vida eterna. El problema es que los pocos cristianos que realmente3 nacen de nuevo, no permanecen en comunión con la Palabra ungida de Dios y son, por lo tanto, “… echados fuera como pámpano.” Nacieron del Espíritu pero no permanecieron en la palabra del árbol de la vida. En cambio, volvieron a comer el fruto venenoso del conocimiento del bien y del mal. Jesús, la palabra2 de Dios, es la Vid, el árbol de la vida. Dijo ~ “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador…El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden” (Juan 15.1,6). Una vez que uno come del árbol (palabra) de la vida, ya no peca porque es nacido del Espíritu de Dios y no puede pecar; por lo tanto, el conocimiento del bien y del mal es completamente irrelevante para él. Ha nacido de Dios y ahora tiene la naturaleza4 sin pecado de Dios mientras la Semilla de la Palabra permanezca en él o mientras él permanezca en la palabra ungida (llena del Espíritu) de Dios. No dejes que la serpiente te engañe. Deje de comer del árbol del bien y del mal y comience a participar del árbol de la vida hoy.

1 Juan 3: 9

El que ha nacido de Dios no peca, porque su simiente permanece en él; y no puede pecar, porque ha nacido de Dios.

Notas

1. Zacarías 3.8

2. Juan 1,14

3. Mateo 7,21-23

4. Efesios 4.24

© L. Jonathan Blais 2021 Todos los derechos reservados. Escritura tomada de la La Santa Biblia Reina Valera© 1960. Usado con permiso.

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