Perdiendo su cabeza

Sin lugar a dudas uno de mis mayores logros, el proceso fue largo, en mi caso casi cuatro años; sin embargo, con la ayuda adecuada, la cantidad de tiempo podría reducirse a uno o dos meses. Las circunstancias habían proporcionado un intervalo de un año para dedicarlo a la oración y al ayuno casi sin interrupción. Todos los alojamientos se encargaron de cocinar y limpiar, esencialmente, y mi única responsabilidad era predicar un mensaje dominical y atender algunos otros pequeños detalles. Me entregué por completo al ayuno, la oración y el estudio de la Biblia durante un año. Dos días fueron todo lo que necesité para agotar todas mis necesidades y peticiones personales a Dios. En una semana, se hizo cada vez más claro que, con mucho, la parte más grande e importante de la oración no es hablar con Dios, sino que es Dios hablando contigo. ~ “Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja” (Habacuc 2.1).

Saliendo de tu mente

Cualquiera que haya pasado una cantidad de tiempo en oración o en la presencia de Dios sabe que el mayor obstáculo para la oración es la mente. Enseñando sobre la oración, Jesús dijo ~ “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Marcos 14.38). El término ‘carne’ en el Nuevo Testamento se refiere al estado y el papel de la mente humana después de que Satanás obtuvo acceso a ella en el Jardín del Edén. Recordará que la Serpiente obtuvo acceso a la mente humana a través del pecado de Adán en el Jardín del Edén cuando participó del Árbol del CONOCIMIENTO, en lugar del Árbol de Vida (Espíritu). ~ “Mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2.17). No es de extrañar que la mente humana, sujeta al diablo, sea la fuente principal de toda maldad, hechicería, enfermedad y orgullo; y resistirá activamente todo intento del hombre de entrar en la presencia de Dios en oración. Por lo tanto, ‘saliendo de mi mente’ fue lo mejor que he hecho en mi vida.

La mente espiritual

Salirse de la mente no significa volverse loco, aunque a veces puede parecerlo a aquellos que están ciegos a la sabiduría y al conocimiento de Dios. Las Escrituras destacan con frecuencia esta ironía. La propia familia de Jesús pensó en un momento que se había vuelto loco. ~ “Cuando lo oyeron los suyos, vinieron para prenderle; porque decían: Está fuera de sí” (Marcos 3.21). Algo parecido también le sucedió al apóstol Pablo. ~ “Porque si estamos locos, es para Dios; y si somos cuerdos, es para vosotros” (2Corintios 5.13). El punto es que cuando uno comienza a acceder a la mente del Espíritu, a los demás les puede parecer que está ‘loco’ porque está comenzando a actuar sobre la base de la información y el conocimiento revelado que está tan avanzado que a la simple mente carnal le parece loco. ~ “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1Corintios 2.14).

El primer hombre

Cuando Adán todavía estaba en un estado de perfección, antes de pecar y entrar en la muerte espiritual, Él era el hombre consumado de mente espiritual. Su principal fuente de razonamiento era su espíritu, no su mente, que estaba en comunión ininterrumpida con el Espíritu de Dios. Por supuesto, Adam tenía una mente como la nuestra, pero su mente estaba dedicada a procesar información de sus cinco sentidos físicos. No se utilizó para dirigir su vida ni tomar decisiones importantes de ningún tipo. La mente humana representa una cantidad muy pequeña de las facultades de razonamiento del hombre. Como Adán antes de la caída, el hombre fue diseñado para aprovechar todos los recursos cognitivos de Dios a través de su espíritu. Como Dios, el hombre fue diseñado para disfrutar de una pluralidad de facultades de razonamiento, por lo que siempre tendría la mayor y mejor inteligencia en la punta de sus dedos. Dios es un ser de tres partes, compuesto por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; que demuestra una fuente de iluminación de múltiples fuentes. Por tanto, el hombre creado1 a imagen de Dios abarca las facultades de razonamiento en su espíritu, alma y mente; además de poseer acceso al conocimiento de Dios a través del ministerio del Espíritu Santo.

La mente renovada

El Nuevo Testamento nos dice que ‘renovemos’2 la mente, o que restauremos la mente a su función y estado ordenados originalmente cuando el hombre era una nueva creación, para operar en concierto con el espíritu humano renacido y estar sujeto al mismo, que es vitalmente unidos al Espíritu Santo. Esto es lo que significa tener una ‘mente espiritual.’ Perder el dominio mental de la mente carnal, que se le ha entregado a Lucifer en la era actual, no solo cerrará la puerta al pecado y al diablo, sino que ahora se convierte en un primer paso fundamental a la mayor vida espiritual.

Romanos 8.6

Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.

Notas

1. Génesis 1.26

2. Romanos 12.2

© L. Jonathan Blais 2021 Todos los derechos reservados. Escritura tomada de la La Santa Biblia Reina Valera© 1960. Usado con permiso.

www.iglesiavictoriaenlaroca.com

Haga un click aquí

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *