Conociendo a Dios

Es alguien a quien nunca conocieron. Lo analizan, lo adulan y lo adoran, pero no lo conocen. Pueden citar todas las escrituras de la Biblia acerca de amar a Dios, pero no tienen una relación íntima con él. Cuando dicen que “aman” a Dios, están enamorados de sus propias imágenes mentales de Dios, no de la primera persona de la Trinidad. Pueden decirte todo lo que Dios dijo en la Biblia, pero no saben lo que les dijo anoche. No pueden discernir entre la voz de Dios y la voz de sus propios pensamientos porque nunca han estado en Su presencia el tiempo suficiente para distinguir Su voz. Jesús dijo que esta sería la fatídica desaparición de la última generación en el Día del Juicio. Él dijo ~ “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7.22,23). Tenga en cuenta que estas personas están bien informadas. Saben todo acerca de expulsar demonios y obrar milagros, incluso hasta el punto de engañarse a sí mismos para imaginar que realmente lo estaban haciendo, cuando en realidad nunca habían nacido de nuevo de verdad y nunca habían conocido a Dios a nivel personal.

Los pretendientes

Les encanta escuchar canciones de adoración y con frecuencia insisten en que el segmento de adoración fue la mejor parte de todo el servicio. Jesús dijo ~ “Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, Mas su corazón está lejos de mí” (Marcos 7.6). La clave aquí es ‘conocer a Dios’ íntimamente, minuto a minuto, día a día, no simplemente saber ‘de’ Él. La Biblia tiene mucho que decir sobre este común dilema espiritual. Isaías el profeta habló sobre aquellos que aman estudiar y aprender acerca de Dios, pero no tienen la intención de conocerlo realmente. Lea el siguiente versículo poniendo especial atención en la palabra “como”. ~ “Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios” (Isaías 58.2). La mayoría de los afiliados de la iglesia hoy en día conocen de Dios, pero no ‘conocen a Dios’ en una base íntima, de la misma manera que conocerían a un hermano o un mejor amigo.

Conociendo a dios

Para conocer a Dios, uno debe entender cómo entrar en Su presencia y conversar con Él, y luego debe hacerlo de manera regular; esto es conocer a Dios, de la misma manera que cualquiera conocería a su padre o mejor amigo. ~ “Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová” (Jeremías 9.23,24). ¿Por qué no conocen a Dios? … porque no leen su Biblia y no hacen lo que dice. No pueden conocer a Dios porque insisten en seguir los caminos del mundo, viviendo en la ‘vanidad’ [estupidez] de su mente. ~ “Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente” (Efesios 4.17).

Tiempo y dedicación

A pesar de su balbuceo pretencioso, no saben nada del conocimiento superior del espíritu porque pasan cada minuto de su día aprisionados en los pensamientos venenosos de la mente, y a través de la mente el hombre nunca puede conocer a Dios. ~ “Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría… el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1Corintios 1.21, 2.14). La mente humana no puede llegar a Dios. Es por eso que Dios le ha dado a cada uno de Sus hijos un espíritu renacido, por lo que no habrá excusa para no conocer a Dios y no comunicarse con Él a diario. Satanás tiene acceso1 a la mente y no cumplirá pasivamente con sus intentos de desviar su conciencia hacia el Espíritu de Dios, lejos de la mente. Me tomó más de cuatro años aprender a apagar sumariamente la mente y sintonizarme con la voz del Espíritu. Solo con mucho tiempo y práctica dedicada, la mente se cierra y se somete al Espíritu. Empiece hoy a hacer lo que sea necesario para entrar en Su presencia y conocer a Dios. Será la mejor decisión que haya tomado en su vida.

2 Corintios 10.5

Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

Notas

1. Génesis 2.17

© L. Jonathan Blais 2021 Todos los derechos reservados. Escritura tomada de la La Santa Biblia Reina Valera© 1960. Usado con permiso.

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